Cinturón verde en riesgo: un estudio marca un fuerte deterioro de los árboles plantados sobre Ruta 9 en Roldán

El municipio de la localidad realizó un extenso trabajo que presentó ante Vialidad Nacional para informar la situación. De 330 ejemplares hay al menos 95 que tienen problemas y necesitan una intervención para rescatarlos o extraerlos y volver a forestar

Noelia Sciarratta

Ingresar a Roldán transitando por Ruta 9 es adentrarse en un paisaje dominado por frondosos árboles que brindan una fisonomía particular a la zona. Desde calle San Sebastián (límite con Funes) hasta la Ruta A012 hay 330 ejemplares entre los que predominan los sauces, álamos y plátanos, 95 de los cuales representan hoy un riesgo por su “mala salud” según indica un extenso trabajo realizado por la secretaría de Medioambiente de ese municipio, que fue presentado ante Vialidad Nacional para pedir que intervengan antes de que sea tarde.

“Si bien la Ruta 9 constituye una de las mayores infraestructuras verdes de la ciudad de Roldán, también se trata del sector con mayor riesgo real y potencial, por las especies, su estado y la función del corredor. El estudio realizado por nuestro personal advierte que el corredor de la Ruta 9 que se ha especificado no ha tenido ningún tipo de mantenimiento del arbolado por parte de la jurisdicción nacional a la que corresponde”, indica el trabajo que se realizó durante octubre y fue presentado ante el organismo nacional en noviembre pasado.

“En atención a que la Municipalidad de Roldán carece de potestad para intervenir sobre dicho corredor, se hace imprescindible que Vialidad Nacional realice de manera urgente las acciones necesarias para evitar daños personales y materiales”, solicita. En ese sentido, en diálogo con El Roldanense, la titular del área Brenda Saldívar, agregó: “Hay tres cuadras que son las que más arboles tiene comprometidos. Nuestra intención no es que Vialidad venga a sacar los árboles porque sería una pérdida del patrimonio paisajístico, pero es necesario que estén al tanto de la situación para que vean la magnitud del riesgo”.

“Hoy hay ramas sueltas a gran altura que están secas y también hay riesgo potencial, árboles ahuecados, podridos, que no quiere decir que se vayan a caer mañana, depende de varios factores como el viento por ejemplo. Quizás se caigan en un año o quizás aguantan tres años más, pero generan un riesgo. Si tuviéramos una mirada favorable de Vialidad nos sentaríamos a ver cuáles son los primeros arboles a retirar y como vamos reforestando para cuidar y mantener el paisaje y proteger. Hay que hacer una acción seria y consciente”, destacó la funcionaria.

“Tanto desde Servicios Públicos como desde Medioambiente lo empezamos a ver como un área del que sí o sí nos teníamos que ocupar. Son árboles que no los reclama nadie pero sabemos que si una rama se cae puede generar un choque múltiple. Un factor que también tuvimos en cuenta es la llegada del Niño y el cambio climático con condiciones más impredecibles y agresivas, y después de tantos años de sequía, los especialistas advierten que los árboles van a tener un comportamiento que puede no ser el previsto: la tierra va a estar húmeda, hay más viento, los árboles pierden flexibilidad y se pueden caer. Por eso hicimos el análisis de riesgo y fue impactante el resultado”, manifestó Saldívar.

Relevamiento árbol por árbol

En el tramo analizado (Ruta 9 entre San Sebastián y Ruta A012) se observaron ejemplares de Platanus x acerifolia (plátano), Salix sp. (sauce), Styphnolobium sp. (sófora), en menor cantidad, Melia azedarach (paraíso) y gran cantidad de Populus deltoides (álamos) entre otros, con diferentes estados vegetativos y sanitarios.

“Con respecto a los álamos se destacan por su gran magnitud, así como también su precario estado vegetativo. En la mayoría de ellos, se advierte la presencia de numerosas ramas secas, en altura, de diferente grosor, así como también ahuecamientos en la cruz, a lo largo del tronco, o en la base del mismo”, establece el informe y especifica: “Esta especie se caracteriza por su sistema radicular extendido en superficie, pero poco profundo, además de poseer madera blanda, propensa a desgarrarse con facilidad, cicatrizar con dificultad y presentar pudriciones”. Estos caracteres los convierten en árboles peligrosos con alto riesgo de caída del ejemplar en sí mismo o alguna rama de gran grosor.

En tanto, en otros ejemplares se advierten procesos graves y generalizados de pudrición y ahuecamiento en distintas partes del tronco que determinan el nivel de riesgo como “alto” lo cual condicionó la valoración de los especialistas y por lo tanto en esos casos la propuesta es la extracción inmediata de esos árboles que se encuentran en muy malas condiciones con parte de la copa completamente seca y su madera en clara degeneración.

“No procede ninguna actuación que pueda mejorar la fisiología de este árbol, o revertir los procesos de pudrición. Algunos de estos ejemplares poseen un riesgo real e inminente, cuya intervención debe hacerse con urgencia, mientras que otros poseen un riesgo potencial; en estos casos se deberá intervenir para minimizar los defectos de los árboles ante el empuje del viento”, manifiesta el escrito.

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